PdH 2025

PdH

Materiales varios.
Escayola, DM cortado con láser, maquillaje (base, polvos, colorete y labial), copas metálicas de alpaca, cadenas de bisutería 
y cable de acero. 
Espacio Provisional 23 (Madrid). 
Proyecto en colaboración con galería El Chico (Madrid) y galería Artnueve (Murcia). 


Fotografías cortesía de Juan Couder






El busto es, junto con la cabeza, la parte más representada del ser humano. La mayoría de estatuas conmemorativas que rinden homenaje a algún personaje histórico, generalmente masculino y de dudosa ética, representan al susodicho mediante su busto. Esta parte que actúa como metonimia del cuerpo es la misma que queda visible si llevas puesta una prenda con palabra de honor. El palabra de honor es un tipo de escote, tradicionalmente femenino, que se ajusta debajo de las axilas (hay variantes con mangas) y encima justo del pecho sin tirantes que lo sostenga, dejando al aire el busto. Me pregunto acerca de la relación entre la idealización de las estatuas y la cosificación del cuerpo femenino. Porqué las mujeres podemos mostrar el busto en el cuerpo y los hombres a través de la representación. Y porqué me gusta tanto llevar un palabra de honor, ¿acaso tiene que ver con mi propia representación femenina?

Se dice que se llama palabra de honor porque el sastre que lo inventó le dió su palabra a la clienta de que no se le caería el vestido. Me pregunto sobre si el nombre viene antes de la ficción o viceversa. Quizás necesitamos las fábulas para dar un sentido a las cosas, igual que necesitamos representar y representarnos. Me pregunto si esta asociación tiene algún sentido o simplemente es una relación fortuita sin importancia. Me pregunto también si importa que tenga un sentido. El sentido a veces mata el vínculo. ¡Y qué bonitas son las relaciones fortuitas!